Nosotros

La Flore Chocolatier

La Flore Chocolatier

Todo empezó con paletas de chocolate en forma de corazón.

Nuestra madre las hacía para salir adelante. Pocos recursos, mucho oficio. Las vendía en la florería de la familia — la misma que hoy es nuestra. Ahí, entre flores, el chocolate aprendió a ser un gesto de amor antes que un producto.

De ahí venimos.

Del grano a la barra

Hay quien funde chocolate ajeno. Nosotros quisimos llegar al grano.

Porque así somos: necesitamos entender las cosas desde su origen. En 2020 empezamos a vender chocolate. En 2024 dejamos de comprarlo hecho y fuimos hasta el cacao. Del grano a la barra, sin intermediarios entre nosotros y la verdad del cacao.

Cacao de Tabasco

El mejor cacao del mundo es mexicano. Y es de Tabasco.

Lo compramos directo a quien lo cultiva — Comalcalco, Huimanguillo, Cunduacán. Distintas fincas, distintas tierras, un mismo respeto. Trato justo, porque el origen también son las manos que lo siembran.

No alcalinizamos. La industria tuesta de más y alcaliniza para borrar: mata la acidez, el amargor, las notas florales y frutales, y deja un cacao plano, igual a sí mismo en cualquier parte del mundo. Eso no es chocolate. Es censura.

Nosotros hacemos lo contrario. Revelamos.
Por eso cada barra sabe distinta. Por eso cada barra tiene algo que contar.

El creador

Una barra no se arma. Se compone.

Preparación, tensión, clímax, resolución. Como una obra. El oficio la construye; el arte le da forma.

No se consume. Se escucha.


El cacao siempre supo lo que era.
Nosotros solo aprendimos a escucharlo.